Las madres sin hijas

Las madres sin hijas

Por Marina A

Hija, ¿Y cuándo nadie va contigo? ¿Cuándo te agarra la noche? ¿Cuándo no hay transporte? ¿Cuándo traes unas cervezas encima? ¿Cuándo decidiste salir en falda? #FrasesdeMamá

Durante 2021 fueron asesinadas 10 mujeres por día en México y en América Latina se repite esta terrible realidad cada dos horas. Las cifras suben o bajan y claro está que cuando “bajan” siempre es en beneficio de los supuestos “logros del gobierno”, cuando en verdad es más bien producto de la lucha de las familias que han perdido una hija, a las madres activistas y al resto de las mujeres que seguimos con vida, visibilizando lo que ocurre.

El Feminicidio y desaparición de mujeres en México, es una pesadilla que miles de madres se han tenido que enfrentar, cosa nada fácil en un país donde solo se resuelven 14 delitos de cada 100 que se denuncian. Es decir, la probabilidad de que un delito cometido sea resuelto en nuestro país es tan solo de 0.9%”[1]. De ese tamaño es el monstruo al que se enfrentan las madres que luchan, para que los casos de sus hijas sean concluidos con justicia y no queden en una estadística.

Mujeres como Irinea Buendía madre de Mariana Lima Buendía, Araceli Osorio madre de Lesvy Berlín Rivera Osorio, Yesenia Zamudio madre de María de Jesús Jaimes Zamudio, Karen Martinely madre de Renata Martinely, Lidia Florencio Guerrero madre de Diana Velázquez Florencio y muchas otras, se han encargado de conseguir pruebas para reabrir los casos, logrando sentencias para que sus hijas asesinadas, sean vistas como personas con nombre, apellido y una vida que les fue quitada. 

Ha sido por ellas que el famoso carpetazo ya no aplica en primera instancia. Ejemplo de esto, es el logro histórico de Irinea Buendía. Esta madre, al ver que las autoridades concluyeron rápidamente que su hija se había suicidado sin ahondar demasiado, logró cambiar el modo de investigación sobre este tipo de crímenes. A partir de ahí, se desarrollo el decálogo para abrir una carpeta en casos de muerte violenta de una mujer.

Que los casos de asesinatos de mujeres no duerman en cajas de archivo, ha sido gracias a estas madres. Lamentablemente, los números son testigo que la autoridad no tiene el más mínimo interés en resolver estos delitos.

Ni bien pasado el shock emocional de perder a su hijas, comienza para estas madres el calvario de lograr que las autoridades investiguen en profundidad los hechos, llevándose la paz, confianza y tranquilidad de cada familia y de una comunidad completa.

“No voy a dejar de gritar. Las madres sabemos que no podemos hacer eso, porque es cerrar los ojos en la oscuridad y no van a contar con la comodidad de nuestro silencio”. Irinea Buendía.

“Tengo todo el derecho a quemar y a romper. No le voy a pedir permiso a nadie, porque yo estoy rompiendo por mi hija. Y la que quiera romper, que rompa, y la que quiera quemar, que queme, y la que no, que no nos estorbe”. Yesenia Zamudio

Y nosotras gritaremos con ustedes, por sus hijas, por nuestras mujeres, porque ninguna vuelva a vivir esto. Gracias por ser madres del cambio.

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